Consejos para recuperar a tu pareja

1 · Deja que tu pareja se vaya

Si deseas recuperar a tu pareja, lo primero que debes de hacer es dejar que haga lo que quiera sin agobios ni acosos. Recuerda que todos somos libres y que podemos abandonar una relación cuando queramos, incluso sin dar explicaciones. Sin duda es muy difícil olvidar de la noche a la mañana todos los buenos momentos que pasasteis juntos; pero ahora lo mejor es no hacer nada. Uno de los errores más frecuentes en mis consultas es no reconocer la ruptura e insistir demasiado en que te dé una nueva oportunidad prometiendo que esta vez no cometerás los errores del pasado. Puedes decírselo dos, o tres veces como mucho; pero ni una más.

Mi experiencia es que llevados por la angustia del momento y sin darse cuenta del grave error que se comete, la gente utiliza toda suerte de métodos para intentar convencer a ese persona: enviar flores, mensajes de texto, llamadas, regalos, recados a través de otras personas; y desgraciadamente, también visitas inesperadas al trabajo o a su casa. Todo ello provocará que, además de la relación sentimental, pierdas también tu relación personal. Es decir, esa persona no querrá ni siquiera tomar un café contigo o salir a dar un paseo, algo imprescindible para que compruebe que de verdad vas a intentar cambiar aquellas cosas que no funcionaban bien.

Podrás encontrar la ampliación de este consejo en el Método K. Baste ahora como resumen lo siguiente: no llames por teléfono y ni mandes correos electrónicos o mensajes con WhatsApp, ni de forma alguna trates de comunicarte: será muy beneficioso en el futuro. Ahora dale un poco de tiempo para que descubra que eres una persona madura y sabes encajar un golpe. Será el primero de tus éxitos.

2 · Calma

La calma es el lugar donde debemos situarnos para conquistar cualquier influencia en las personas de nuestro entorno. Es verdad que todos venimos al mundo con cierto predominio temperamental y nervioso, que suele desencadenarse sin control en situaciones de estrés o de dificultad, pero el dominio de uno mismo es indispensable para conseguir cualquier propósitos. Por supuesto, la serenidad no significa convertirse en alguien impasible e indiferente, se trata de mantener la capacidad de encauzar nuestra energía y dirigirla hacía nuestros objetivos de una manera eficaz y constante.

En una ruptura de pareja la tranquilidad y la paciencia son las mejores aliadas. Piensa que cualquier acto poco premeditado, cualquier actuación llevada a cabo sin pensar las consecuencias podría ser desastroso y poner fin sin remedio a vuestra relación. Procura evitar cualquier acto premeditado; piensa muy bien lo que vayas ha hacer con respecto a tu relación. Lo ideal es que no hagas nada, absolutamente nada, evitando cualquier acción hasta pasados unos unos días. Insisto en que la ira y las emociones de los primeros momentos pueden llevarte a realizar actos de los que luego te puedes arrepentir.

Es muy recomendable que practiques deporte con moderación pero con una frecuencia de al menos tres veces por semana, y que te inicies en algún método de relajación o meditación, por ejemplo tai-chí, yoga o el más recomendado de todos: el método Jacobson de relajación, que podrás encontraren los vídeos del Método K

3 · No culpes a nadie de la ruptura

Ir por el mundo anunciando que la culpa de vuestra separación la tienen terceras personas, como su familia, sus amigos o incluso el trabajo, es muy negativo. Tal vez creas que realmente esa es la razón e incluso lo más probable es que tengas razón, pero ahora es mejor que no digas nada que pueda deteriorar más la relación personal; nada salvo asumir tu parte de responsabilidad. Piensa que quizá tu pareja quiere que en este momento entiendas los motivos de la ruptura y trates comprender lo que ha ocurrido con el objetivo de que cambies.

Por otro lado, tampoco es beneficioso ir por ahí diciendo que «serías capaz de cualquier cosa si no regresa pronto» con la intención de que llegue a sus oídos. Amenazar con herirte o causar lástima no sólo no funciona sino que producirás el efecto contrario. Si llegan a sus oídos esas afirmaciones tuyas tu imagen se transformará en alguien muy débil e infantil eliminando así todos tus atractivos personales y ahora, precisamente ahora, es cuando más atractivo/a tienes que estar para todo el mundo. Aunque sea difícil, trata de hacer tripas corazón y salir todos los días de casa optimista y luciendo tu sonrisa. Sé amable con todo el mundo y no descuides lo más mínimo tu aspecto. Aunque creas que tu pareja no te va a ver o no se dará cuenta de ello, lo más probable es que pasados unos días o semanas trate de averiguar qué tal te va. Sería bueno que cuando le pregunten por ti le digan que estás radiante y estupendo/a.

4 · El buen samaritano

Como sabes, la parábola bíblica del Buen Samaritano habla de ayudar al prójimo sea cual sea su condición y la causa de su sufrimiento. Sin embargo, este buen sentido puede entenderse erróneamente si pretendes utilizar, esta es la palabra: utilizar, a otra persona para que medie en tu favor intentando que tu pareja vuelva a tu lado. Es posible incluso que este «buen samaritano» se preste para ello voluntariamente y lo haga con la mejor intención, y además convencido de que se trata de una ruptura injusta. Mi experiencia en esto, sin embargo, aconseja no hacerlo en ningún porque lo más probable es que pierdas al amigo y tu pareja se distancie aún más por usar esa suerte de artimañas.

Hay dos motivos por los que hacer esto no es una buena idea. En primer lugar tu pareja tiene que dejarse convencer escuchando ciertas intimidades y opiniones de vuestra relación que quizá nadie deba saber y que tú has tenido que revelar al «buen samaritano» para montar el argumento; baste que tu pareja así lo considere para que no sea aconsejable recurrir a este método. Por otro lado, tu novia o tu novio entenderán que estás desesperado intentando cualquier cosa y tu valor como compañero o compañera sentimental caerá empicado.

Es un caso distinto si algún amigo o familiar media por ti sin que se lo hayas pedido. Personalmente, no suelo recomendar esta estrategia (queda bien explicado en el texto del Método K y en alguno de los vídeos) pero tampoco puedes evitar que los demás tomen sus decisiones y hagan lo que consideren oportuno. Lo importante es que tu pareja no crea que la idea ha partido de ti. Es mejor dejar las cosas como están y que seas tú mismo o tú misma quién le hable cuando llegue el momento.

5 · Sentimiento de culpa

Todo el mundo comete errores y hace cosas de las que no está orgulloso. Sin embargo, una vez hecho el mal casi nada podemos hacer para arreglarlo porque no se puede dar marcha atrás en el tiempo. Sin embargo, sí hay una cosa muy importante que sí puedes hacer: aprender de tus errores.

El filósofo danés del siglo XIX Soren Kierkegaard, trató el tema de la culpa en su libro «En concepto de la angustia». Un libro sencillo que trata sobre el Bien y el Mal y del poso que estos dos conceptos deja en los seres humanos: la culpa. En este sentido hay autores piensan que la culpa es una suerte de invento de las religiones antiguas para controlar al pueblo, a las gentes. Efectivamente, si soy capaz de hacerte creer que tú eres el causante de un mal provocado en mí, entonces estarás en deuda conmigo. Eso mismo es la culpa. Así, una de las traducciones de culpa desde el latín es debitas, es decir, deudor. Lo peor de la culpa es que esa tradición de las religiones antiguas, demasiado arraigadas en occidente, trae consigo el pago de la deuda: expiar la culpa.

En contexto de una ruptura de pareja, el que es dejado experimenta una fuerte sensación de culpa al descubrir los motivos por los que la otra persona se fue. Comienza entonces el proceso de intentar expiar esa culpa y pagar por todo aquéllo que hicimos mal con la intención de repararlo y que esa persona vuelva. Pero cuando nos mostramos así de vulnerables delante de nuestra pareja conseguimos el efecto contrario, ya que nuestro atractivo y nuestro magnetismo personal caen a los niveles más bajos. Por supuesto puedes reconocer tus errores, pero debes olvídate de pagar ninguna culpa; y sobre todo, asegúrate de que no estás tratando de recuperar a tu pareja por la única razón de enmendar un error del pasado.

6 · Llamadas y mensajes

La ruptura suele producirse tras una discusión. Es posible que en esa discusión tu pareja te haya dicho que no vuelvas a llamarla. La fórmula más habitual es «vamos a darnos un tiempo», pero hay gente que pasadas unas horas, acaso un par de días, llama. No te preocupes porque es un error muy frecuente. Creemos que nuestra pareja se va a olvidar de nosotros y caemos en la desesperación pensando que incluso puede ya estar viéndose con otra persona, de modo que nos inventamos alguna excusa para llamar o directamente nos ponemos en contacto para pedirle una cita. Si ha dicho «vamos a darnos un tiempo» hazle caso y no trates de ponerte en contacto en un par de semanas, o al menos hasta que sepas que el enfado se le ha pasado. Eso incluye correos electrónicos, mensajes de texto o WhatsApp. En definitiva, se trata de que vea que haces caso a sus palabras y las respetas.

No hay fórmulas magistrales ni generales, cada caso es diferente, pero aún así hay que seguir la regla general de prestar atención a lo que nuestra pareja nos ha pedido. Con ello aumentaremos nuestro magnetismos personal y no disminuirá el atractivo que necesitamos para la reconquista.

7 · Amigos en común

El primer obstáculo en el proceso de recuperar a una pareja suele estar en la comunicación. Las llamadas, así como los mensajes y los correos electrónicos están vetados por la otra persona y, sin embargo, debemos hacer lo posible por proyectar una imagen positiva… pero ¿cómo hacerlo? Es posible que la gente de nuestro entorno sospeche que tenemos intención de volver con nuestra pareja, de modo que pueden servirnos como vías de comunicación indirecta. Si tienes intención de recuperar tu relación, no critiques ni hables mal de ella con nadie; tampoco debes mostrar odio, rencor o angustia, sino todo lo contrario: calma.

Por regla general, lo apropiado es no referirnos a la ruptura o a los motivos que la produjeron más que absolutamente necesario. Hay que mostrarse tranquilo, sereno; como si nada ocurriera. Piensa que la imagen que proyectes de ti mismo o de ti misma es la que llegará a tu pareja a través de tus amigos porque, tarde o temprano, se interesará por tu estado y preguntará a quién sabe está cerca de ti. Por eso, aunque no te encuentres demasiado radiante, debes aparentarlo para que así se lo trasladen.

8 · Recuperar la confianza

La confianza es la base de todas las relaciones humanas y por supuesto lo es también en la pareja. En realidad, cuando una pareja se rompe lo que realmente se ha roto es la confianza que hemos depositado en otra persona para continuar con un proyecto de vida en común. La confianza se gana, se construye, con el paso del tiempo y aunque puede perderse en solo un instante, lo habitual en las relaciones sentimentales es que se pierda poco a poco, con decisiones tomadas unilateralmente y otras pequeñas «traiciones» a ese camino que un día decidimos hacer juntos. Si alguien dedica demasiado tiempo a su trabajo o muchas tardes a la semana a practicar deportes u otra actividad en la que la pareja no esté incluida, es posible que la pareja pierda la confianza en que esa persona sea la idónea para acompañarla en el camino de la vida. Simplemente, la seguridad se ha perdido. También es habitual que la ruptura se dé tras varios avisos y conatos de ruptura. Pero cuando ocurre es difícil dar marcha atrás, sobre todo porque las emociones nos alteran y pedimos o exigimos de inmediato una nueva oportunidad, y ese no es el camino.

Para dar marcha atrás a este proceso es imprescindible que la pareja que ha decidido romper dé la oportunidad de «probar» si realmente los cambios que se prometen son verdaderos. El que sufre la ruptura está convencido de que será capaz de cambiar aquéllas cosas que no gustaban a la pareja y promete pasar más tiempo en casa y ocuparse más de los hijos o de las tareas domésticas, ¿pero cómo demostrárselo si no vivimos juntos?

En realidad lo que impide que tu pareja vuelva a confiar en ti son las insistencias y la falta de calma que te convierten en alguien en quién no confiar. Si trasmites angustia en las conversaciones con tu pareja no confiará en ti por la sencilla razón de que no te cree. Además, ya sabes que el exceso de celo desenmascara al traidor, de modo que si juras una y otra vez que cambiarás en todo y lo haces trasmitiendo inseguridad y falta de madurez tu pareja creerá que se trata de sólo de una excusa.

9 · Descubres una tercera persona

No pierdas los estribos si descubres que tu ex sale con alguien. Tienes que saber que para iniciar una relación con un mínimo de éxito es necesario haber cerrado las heridas de la anterior, con otras palabras haber pasado las Cinco etapas emocionales de la ruptura, cosa que tu pareja no ha hecho si es que han pasado menos de doce semanas desde vuestra ruptura. Quizá pienses que, ya que fue tu ex quién decidió poner fin a vuestra historia, ella o él estén ya en condiciones de salir con alguien. Sin embargo, tu pareja también está sufriendo, aunque de otro modo, la ruptura.

Superar una ruptura conlleva pasar por una serie de etapas y hasta que no se ha llegado a la cuarta etapa, quizá la más importante, no se puede iniciar una relación con un mínimo de éxito. Lo más probables es que, simplemente, necesitara llenar el hueco que tú dejaste y por eso, incluso desesperadamente, sale con alguien. También es posible que tu pareja pasara por una mala época mientras estaba contigo; una etapa en la que no se viera muy atractivo o atractiva, y su autoestima estuviera a niveles bajos. Por eso tal vez ha empezado a salir con alguien: para demostrarse que aún está en el mercado y es capaz de gustar.

De modo que no te angusties pensado que las cosas no volverán a ser como antes porque es posible incluso que la otra relación acelere vuestro reencuentro y de verdad comience a echarte de menos pensando que será difícil encontrar a alguien como tú. No te enfades. El Método K dedica todo un capítulo a como demostrar tu madurez y sensatez, preparando el terreno para un posible regreso.

10 · Planificación y estrategia

Si has decidido intentar recuperar a tu pareja necesitas un plan de acción, una hoja de ruta en la que vengan marcados los tiempos y las acciones necesarios para conseguirlo. Recuerda que se trata de arreglar, de enmendar algo que está roto, para lo cuál es necesario conocer por dónde se rompió o en tu caso qué provocó la distancia. Es como reparar un pinchazo en un neumático, lo principal es localizar la espina, el clavo o lo que sea que provocó la avería; después será necesario extraerlo y comprobar que el neumático aún puede funcionar si aplicamos un parche en esa parte agujereada.

En una ruptura se trata de que analices con todo rigor los motivos que provocaron la ruptura y en base a ello elabores una estrategia. Es muy importante que seas honesto en esta tarea y no te dejes llevar por las emociones o los recuerdos. Esto lo puedes hacer tú sólo, pero si cuentas con plan de eficacia demostrada, como el Método K tendrás más posibilidades de conseguirlo. La mayoría de las rupturas se producen porque hay una falta de confianza, de modo que un buen comienzo puede ser analizar dónde y por qué la confianza se rompe en tu relación sentimental.

No se trata de que te culpes de todo lo ocurrido simplemente para que olvide el enfado; se trata de que te organices y pienses de verdad qué ha provocado la situación: si ha sido la primera vez o si ya habíais tenido discusiones por el mismo asunto, y qué puedes hacer de verdad para que las aguas vuelvan a su cauce. Es importante que no intentes acercarte físicamente a tu pareja si no ves un interés inequívoco por su parte. De momento, es mejor trazar un plan para que al principio sólo volváis a ser amigo, es decir, para que vuelva a confiar en ti. Piensa muy bien qué le vas a decir cuando puedas comunicarte y si consigues una cita piensa todo con calma: desde la ropa que llevarás, hasta la última de las palabras que vas a pronunciar y, sobre todo, no te precipites; deja que sea ella quién tome la iniciativa.

11 · Valórate a ti mismo

La ciencia que estudia los valores se llama axiología y establece que los valores son cosas que preferimos frente a otras. Un pareja es alguien valioso porque en ella se dan unas determinadas cualidades, por eso la hemos elegido. De esta forma las cosas que más fácilmente se consiguen son las que tienen menos valor, digamos porque sabemos que están ahí. El agua, por ejemplo, pese a ser un elemento imprescindible para nuestra supervivencia suele tener poco valor porque está a nuestro alcance por todas partes. Desde el punto de vista sentimental ocurre lo mismo. Si inmediatamente después de la ruptura cometiste el error de suplicarle a tu pareja que regresara contigo porque «serías capaz de cualquier cosa», tu pareja sabe que estás ahí y ahora no tiene ninguna duda de que cuando te llame volverás a su lado. El resultado es que has perdido valor.

Todas las pareja, y en realidad todas las relaciones humanas, se construyen y se establecen desde el equilibrio. No puede ser que un parte lo de todo y otra no de nada, eso nunca funciona y de ningún modo es la situación propicia para que tu pareja regrese a tu lado.

Partimos de la base de que físicamente gustas a tu pareja y se siente atraído por ti. Ahora lo que hace falta es se sienta también atraído patológicamente, pero alguien que se valora tan poco como para suplicar perdón por sus errores argumentando que sin otra persona no es nada, tiene poco atractivo psicológico. Esta es la clave: darse valor a uno mismo. Como se explica detalladamente en el texto y los vídeos del Método K, para conseguirlo tienes que distanciarte y aceptar el golpe con toda naturalidad evitando todo tipo de contacto.

12 · Positividad

Es frecuente caer en una depresión más o menos intensa tras aceptar que esa persona ya no está a tu lado. Es lo que se llama en psicología clínica depresión por abandono. Los síntomas están relacionados con una negación de la autoestima y la capacidad para seguir adelante con tu vida. Sin embargo, ten la seguridad de si llegas a recuperar a tu pareja siempre lo harás desde construcción positiva y no destructiva de tus actos y pensamientos.

Los seres humanos tenemos una peculiar forma de ver la realidad ya que continuamente estamos evaluando lo que pasa a nuestro alrededor. Si por ejemplo entras a una cafetería o a cualquier otro lugar, lo primero que haces es evaluar e interpretar el decorado y en general lo que a tus sentidos y a tu entendimiento llega: la disposición de las mesas, el camarero, si la gente habla o si el televisor está emitiendo un programa que te gusta; quizá alguien que está sentado en una mesa y te parece alguien agradable… Siempre estamos evaluando: el café está bueno, el local es agradable, el camarero es antipático, las paredes están mal decoradas, la película que ves en la tele no te gusta.. siempre evaluando; y eso nos ocurre en todo momento y toda situación. Pero cuando recibimos un golpe emocional el mecanismo de evaluar se estropea y todo lo evaluamos mal. Por eso ahora estás más negativo. Ten la seguridad de que no ves las cosas con la realidad que deben verse.

Deja pasar unos días para tranquilizarte y evita a toda costa que los demás te vean deprimido y con mal aspecto. Arréglate y viste con elegancia todos los días para que puedas verte bien. Comienza por entender que esa persona, ni ninguna otra que llegue a ser tu pareja, puede ser algo imprescindible en tu vida: no tienes que necesitar a tu pareja. Otra cosa que puedes hacer es practicar deporte. Quizá sea algo tan recomendado en todas partes que ha perdido su verdadero valor. Con todo, si eres capaz de practicar algún ejercicio aeróbico, como correr o nadar, durante una hora tres veces por semana, dormirás mucho mejor y recuperarás tu optimismo mucho más rápido. Empieza hoy mismo a pensar más en ti mismo que en tu pareja, y en todas las cosas positivas que tienes para hacer feliz a alguien. Ahora puede dedicarte a hacer todas esas cosas que quisiste hacer pero que quizá no pudiste cuando tenías pareja. Pasa más tiempo con tu familia, visita a tus amigos y diviértete con toda naturalidad.

Cuando tu pareja tenga noticia de este comportamiento va a pensar que ahora tienes una vida más feliz y le creará un sentimiento de duda. Puede que piense que tal vez la culpa fue suya y puede ser el primer triunfo para ti.

Una vez que hayas conseguido una primera cita no te precipites, posiblemente aún no esté todo ganado. Muestra tu madurez y evita el contacto físico o hablar de sentimientos si tu pareja no lo demanda. Exprésate y con calma y no critiques ni te quejes de lo mal que lo has pasado. Dile que has aprovechado el momento para reorganizar tu vida y tu mente, y que has aprendido muchas cosas sobre ti mismo que antes no sabías.

13 · Redes Sociales

Las redes sociales como Facebook, Twiter o WhatsApp han modificado la forma de comunicarnos hasta el punto de llegar a estar conectados con todo el mundo a cualquier hora del día. Lo malo es que después de una ruptura sentimental hay que pensar qué lugar ocupa la persona que hasta entonces era nuestra pareja. ¿Es un amigo? ¿O de la noche a la mañana ha dejado de serlo? Es frecuente, tras la ruptura, modificar el estatus de la pareja movidos por la rabia o los celos. Otros casos más radicales optan directamente por eliminar de la lista de amigos. Todo ello es un error. Lo más prudente es no cambiar nada al menos hasta saber qué queremos hacer y qué sentimos. Porque de otra forma, o sea bloqueando a nuestra pareja, estamos dándole la ventaja de conocer nuestro enfado, nuestra desaprobación del acto que acaba de cometer rompiendo la relación.

Por el contrario, lo mejor es trasmitir calma y madurez dejando las cosas como están. Con esto evitaremos, por un lado, que otras personas nos pregunten e indaguen sobre lo que está ocurriendo con tu pareja (en un momento así es mejor actuar con discreción) ; y por otro lado evitará que tu pareja piense que te has ofendido o enfadado con la ruptura.

Por otro lado, no hay que angustiarse ni obsesionarse mirando el estado de WhatsApp y comprobando que está en línea al mismo tiempo que otra persona porque podrías equivocarte y tomar una decisión confundida.

14 · El momento de la llamada

Sólo cuando hayas analizado con rigor y descubierto así los verdaderos motivos que provocaron la ruptura, podrás telefonear para iniciar un acercamiento. Piensa que recuperar una relación pasa siempre por una transformación personal, ya sea en ti o en quién hasta hace poco ha sido tu pareja. No lo hagas antes de seis semanas (aunque esto dependerá de cada caso). Dedica ese tiempo a pensar qué puedes hacer para mejorar como persona, en qué te confundiste tú y en qué tu ex. Recuerda que hay que estar dispuesto al diálogo y a cambiar todo aquello que sea necesario. Si cometiste el error de insistir mucho al principio de la ruptura, quizá tengas que dejar pasar más tiempo con el objeto de que tu imagen se recupere.

Tal vez lo mejor es iniciar la conversación con un mensaje de WhatsApp aunque también puedes llamar sin más. En la conversación trata de ser escueto, amable y sobre todo no hables de sentimientos ni le digas que aún te acuerdas de los buenos momentos, ni cosas similares. Puedes pedirle una cita para tomar un café o dar un paseo. Si accede a ello no trates de volver al punto donde dejasteis la relación porque volverá a romperse. Lo más probable es que necesitéis empezar desde el principio. Pero si no quiere, no pasa nada, dale más tiempo y recuerda buscar la sonrisa en el espejo cada mañana.

y 15 · Perdonar y olvidar

Esta es una de las partes más importantes: tu madurez entra en juego. No soy partidario de utilizar el término segunda oportunidad, aunque en ocasiones es necesario pensar que se trata de una nueva etapa. Si tu pareja ha decidido volver contigo tras un periodo de distancia, debes analizar con todo rigor los motivos que provocaron la ruptura para intentar resolver los confictos que os llevaron a esa situación. Recuerda que en todas las parejas, y aún en todas las relaciones humanas, hay conflictos, disputas… No se trata de evitarlas porque es algo imposible; se trata más bien de encontrar herramientas para solucionar esos conflictos. Precisamente ahí es donde se mide la resistencia de una pareja: en su capacidad de encontrar soluciones a los problemas de todos los días. De modo que si te has reconciliado con tu pareja, tienes que ser amable y no criticar ni reclamar absolutamente nada del pasado. 

Agradece de corazón su esfuerzo y no caigas en el error de creer que por el mero hecho de haber regresado contigo ya todo está solucionado, porque seguramente no lo esté. Ahora comienza un periodo de diálogo y de reconocimiento a través del acercamiento. Pregúntale a tu pareja qué sintió cuando hubo aquel probelma y trata de encontrar lo que se hizo mal en aquel momento. Con otras palabrs, se trata de pasar muchas horas con ella o con él intentando descubrir dónde están las goteras en el tejado de vuestra relación. Por supuesto, también tienes que perdonar, si es que en esa etapa sin ti tu pareja estuvo saliendo con otro o con otra. Perdonar es una tarea nada fácil pero muy gratificante, que aporta más beneficios al que perdona que al perdonado.

Debes de actuar al principio como si ninguno de los dos haya cometido ninguna falta, casi como iniciando de nuevo la relación. Después, poco a poco, puedes ir hablado del pasado y de dónde crees que te confundiste. Habla de cosas sencillas y agradables, y evita explicar lo mal que lo pasaste mientras no te respondía al teléfono o salía con esa otra persona. Esto hará que tu pareja piense muchas cosas agradables acerca de ti y tengas más posibilidades de éxito. Pero recuerda: no te precipites.

¡Suerte!

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Las claves para conseguirlo a través de una transformación personal

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