los celos como causa de ruptura

Los celos

Pareja y seguridad en uno mismo

Es muy normal sentir celos a un nivel sencillo. Siento celos de alguien que conozco que ha obtenido un premio en la lotería, por ejemplo. Pero en ningún caso me mostraré violento o mi vida cambiará lo más mínimo por ello, en última instancia me alegraré de que haya sido alguien de mi entorno quién reciba ese premio. También existen celos a nivel laboral o familiar, y por supuesto en los niños. Es normal, como digo, que este tipo de conductas existan a un nivel básico. Lo malo es cuando estos celos se convierten en patológicos, sobre todo cuando en el ámbito de la pareja se pierde el control de la conducta y se dedica mucho tiempo a indagar e investigar a otra persona, lo que necesariamente termina con una ruptura y separación.

Los celos en la pareja tiene un doble origen, por un lado una educación basada en la desigualdad (podemos, efectivamente, llamarlo machismo) y por otro lado una falta de seguridad en uno mismo que, alimentada por un sentido «demasiado romántico» del amor, nos lleva a pensar que sin la pareja no somos nada. No es necesario recordar aquí que toda persona, por el mero hecho de serlo, tiene derecho a libertad de pensamiento, de conciencia; tiene derecho a decidir por sí misma su forma de vestir, de pensar, a elegir sus compañías, etcétera. Y que formar parte de una pareja no significa en absoluto que estos derechos desaparezcan. La libertad es el principio de la dignidad humana y es en la pareja donde debe empezar porque la pareja está para sumar y no para restar. En ningún caso puedo prohibir que mi novio/a visite a sus amigos sean del sexo que sean, aún pensando que lo hago por su bien. Mi pareja no es mi hija, ni mi madre, ni mi hermana: es mi pareja; es otra persona que ha decidido compartir su vida conmigo porque nos une un proyecto vital. No puedo decirle dónde debe ir, cómo debe vestirse o con quién puede o no puede ir a tomar un café. Al mismo tiempo hay que erradicar de una vez ese tipo de creencias que otorga un valor distinto a las mujeres que a los hombres. Todas las personas son iguales porque lo que les hace personas, nada tiene que ver con el físico. Da lo mismo una mujer, que un hombre, que un negro, que una rubia, que un gitano, que un esquimal. Todos son personas. Esto, aunque forma parte de la educación básica no significa que no pueda aprenderse cuando uno tiene cuarenta o cincuenta años, cualquier momento es bueno para aprender en la vida y sobre todo algo tan importante.

Por otro lado, los celos tienen, como decía más arriba, una base «romántica». Una absurda creencia de que sin ti no soy nada y sin ti no sabré vivir. Todo esto está muy bien para las películas o para las canciones, pero no sirve para la realidad. Uno tiene que ser independiente y no estar en manos de nada ni de nadie. Tienes que querer mucho a tu pareja pero no tienes que necesitarla, esto es negativo porque tu seguridad dependerá de otra persona y cuando esta persona no esté tú estarás inseguro.

Si unimos estos dos puntos: una educación basada en la desigualdad y una falta de seguridad en uno mismo y trasladamos el resultado a la pareja, no habremos encontrado con los celos. Una persona insegura que cree que además cree que hay cierta inferioridad en su pareja será un celoso/a patológico y su relación de pareja se terminará rompiendo.

Tras una ruptura de pareja se trata de repensar racionalmente esas conductas y cambiar. Puede que sea tarde para recuperar a esa pareja, quién sabe. De lo que nunca es tarde es para trabajar esas diferencias en nosotros y hacernos cada día mejores personas.

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