Método K para recuperar a tu pareja tras una ruptura

Tercer paso: el análisis

8 → Autocontrol

Una ruptura de pareja genera, como cualquier otro proceso emocional de esa intensidad, una gran cantidad de energía. Es como una olla, cuya presión debemos liberar a través de una válvula para evitar que termine explotando. La válvula de escape para poner en práctica el autocontrol son las distracciones. Pero no se trata de distracciones momentáneas o accidentales, se trata de algo más profundo de mayor peso que una simple distracción.

Cuando pregunto a la gente que acude a mi consulta sobre si tienen aficiones o pasatiempos suelen contestarme que sí, que se distraen porque salen de vez en cuando con los amigos, que les gusta la lectura (aunque ahora no sean capaces se concentrarse), que van al cine alguna vez, etcétera. Sin embargo, ese no es el tipo de distracciones a las que me refiero. Se trata de encontrar un quehacer diario de mayor calado, una especie de obligación impuesta por nosotros mismos que nos ayude a controlar el estrés de los pensamientos recurrentes, que se producen durante la gran cantidad de tiempos muertos y de periodos que antes llenábamos con nuestra pareja y que ahora han quedado libres.

Insisto en que no se trata de algo recomendable, yo diría que más bien es algo obligatorio que no debemos perder de vista si que queremos tener algún éxito en nuestros objetivos. El tipo de distracción de la que hablo no es ver la televisión o resolver crucigramas de vez en cuando. Me refiero a aficiones que supongan un desafío para nosotros mismos.

Emilio, un hombre de unos cincuenta años a quién traté hace algún tiempo, tomó como distracción restaurar un viejo Volkswagen que siempre estuvo en un granero de la casa de sus padres, en un pueblo de Castilla. Emilio no era mecánico de automóviles sino empleado de banca, pero tenía la suerte de vivir en una casa grande con garaje en las afueras de Barcelona. Tampoco tenía grandes conocimientos de mecánica, pero comenzó a buscar piezas por Internet y el modo de adaptarlas, estudió manuales, buscó vídeos en las redes sociales, etcétera. Era su distracción, su objetivo; una especie de desafío a uno mismo en el que ocupaba las tardes libres. Le pedí a Emilio que fuera enviándome semanalmente, a través del correo electrónico, fotografías del Volkswagen para comprobar su evolución. Emilio me decía en esos correros electrónicos que no dejaba de pensar en su pareja mientras pulía las piezas del coche o las pintaba, pero era un pensamiento diferente, menos agresivo tal vez. Con ello lo único que yo pretendía era hacerle llegar lo antes posible a la tercera de las etapas de la ruptura y que dejar atrás ciertas rencillas y sentimientos de venganza, poco constructivos…

Para acceder a este vídeo y al resto del Método K es necesario que o bien realices la compra. Recuerda que con tu compra está incluido:

  • Acceso al texto completo del «Método K para recuperar a tu pareja tras una ruptura» en formato digital. 120 páginas en nueve capítulos que te indicarán los pasos necesarios para volver con tu pareja.
  • Acceso a los 24 vídeos en HD que apoyan el Método, con explicaciones y ejemplos reales tomados de las consultas.
  • Todo en un a pago mensual de 24,90 € (IVA incluido). Suscríbete

© Carlos García. Método K para recuperar a tu pareja. Madrid 2017  ISBN 978-84-617-7853-9

error: Este contenido se encuentra protegido por copyright.