SEGÚN UNA ENCUESTA recientemente publicada los españoles pasamos cerca de dos horas y media cada día consultando el teléfono móvil. Este tiempo se incrementa en una hora en jóvenes de dieciséis a treinta años. El resultado es que en el mejor de los casos venimos a pasar unas veinte horas a la semana con el teléfono entre las manos ¿No parece excesivo?

Muchos de los consultados, añade la encuesta, confiesan dedicar gran parte de ese tiempo a leer o escribir mensajes a través de WhatsApp, (o mejor wasap, como prefiere la RAE) aplicación que en los últimos tiempos sin duda está modificando nuestra forma de comunicación y lo que es más importante, está cambiando nuestras vidas creando una tendencia extraña a estar siempre conectados e inmersos en varias conversaciones: una dependencia de la que quizá no somos conscientes. ¿Nos hace falta saber a toda hora lo que ocurre con nuestros amigos, familiares o compañeros? ¿Puede el mundo pasar sin ti un par de horas? ¿qué información recibimos de ? ¿Cómo usamos esa información? y, sobre todo, ¿cómo nos influye wasap en el ámbito de la pareja?

Wasap dice ser una aplicación para enviar mensajes pero en realidad es una aplicación para mantener conversaciones, una especie de teléfono por texto que obliga a estar siempre conectados y pendientes de varias diálogos al mismo tiempo. Si nos paramos a pensarlo es una verdadera locura, un traba que si no controlamos influirá tarde o temprano en nuestra vida personal, laboral y sentimental. Reconozco que yo mismo me he sorprendido respondiendo un mensaje de con esta aplicación mientras conducía o pasar una mañana intranquila porque me había olvidado el teléfono en casa, algo que me resta calidad de vida. Quizá merece la pena analizar con detalle la aplicación desde el punto de vista emocional y, sobre todo en una ruptura de pareja.

Es sabido que al abrir una nueva cuenta en wasap le facilitamos a la aplicación ciertos datos personales: nombre y apellidos —aunque también se puede dar un pseudónimo—, que se vinculan directamente con nuestro número de teléfono. Después, colocamos una imagen y un pequeño texto que la aplicación denomina estado. La mayoría de la gente publica su mejor fotografía o bien imágenes de aquello de lo que siente orgullosa, como los hijos, amigos, familia, la novia o el novio en un efusivo beso, o engalanados para el último evento social. También es frecuente subir una foto de nuestro último viaje, del coche nuevo o de las entradas para la final de la Champions que acaba de conseguir. Hasta aquí bien porque son datos que nosotros mismos facilitamos, los problemas surgen en la gestión de cierta información confidencial y en los estados que provoca esa información en los demás y en nosotros mismos. Hay cierta información que cualquiera que tenga nuestro número puede conocer si no lo remedio haciendo acotaciones en la privacidad de la aplicación; por ejemplo si me conecté a las tres de la madrugada o si estoy en línea e indudablemente tengo el teléfono en la mano. Muchas personas esperan a ver en línea a alguien para marcar su número, de esta forma tienen la seguridad de que contestarán; y si no lo hacen, piensan, es simplemente porque no quiere contestar. Hace poco viajaba a bordo de un tren, todo el mundo estaba en silencio porque era muy temprano por la mañana. Yo consulté el wasap en mi teléfono y en ese momento mi hermana me llamó, pero no contesté porque molestaría a todo el mundo en mi vagón y la conversación sería escuchada por todo casi todos. Claro, luego me preguntó si me ocurría algo o estaba enfadado por algún motivo porque sabía que tenía el teléfono en mis manos y no había querido responder.

Pero hay más. Si por ejemplo le pregunto a través de wasap a mi novia si quiere tomar un café conmigo porque esta tarde pasará cerca de su oficina, y compruebo que enseguida aparecen las marcas azules, entiendo que no solo lo ha recibido sino que también lo ha leído. Quizá reciba de ella una respuesta inmediatamente e intercambiemos unos cuantos mensajes acerca del lugar donde nos veremos y otros pormenores; o sea, una conversación. Estupendo. Pero puede ocurrir otra cosa. Cuando veo las marcas azueles creo que el destinatario ha leído el mensaje, sin embargo, quizá el mensaje ha sido sólo abierto: las marcas azules no aseguran que haya sido leído y que mi novia haya entendido mi propuesta. Cuando han pasado dos horas y no he recibido respuesta me pregunto qué ocurre para demorar tanto la respuesta. Veo que su última conexión fue hace cinco minutos, o quizá veo que está todo el tiempo conectada, quizá enfrascada en otra conversación, en una conversación con otra persona —¿quizá su antiguo novio?, me pregunto yo— y sin embargo a mí no me contesta. ¿Quizá no quiere tomar ese café conmigo? ¿Está molesta por algo? El retraso en la respuesta me puede conducir a ciertos pensamientos irracionales que se incrementan a medida de que transcurre el tiempo sin recibir respuesta y, mientras tanto, no hago otra cosa que mirar el teléfono. Todo esto puede originarme una crisis, la angustia de no conocer la respuesta en un mensaje que creemos que el receptor ya conoce.

Mis pensamientos navegan más rápido que la propia imaginación y en momento de ira puedo enviar a mi novia un mensaje fuera de tono: «Pues si no quieres tomar un café conmigo vete a paseo». Simplemente mi novia está ahora chateando con otra persona sobre una problema importante y por eso no me contesta. Simplemente eso. Sin embargo, esta situación de espera puede llevarte a un proceso cognitivo equivocado y a terminar creyendo cosas que sólo son posibilidades, sobre todo en estados emocionales en los que la calma brilla por su ausencia.

Este pensamiento irracional, este proceso cognitivo equivocado, se multiplica exponencialmente en crisis de pareja o en procesos rupturas. Ver que tu novio o novia está en línea a horas intempestivas o descubrir que su última conexión fue a las dos y media de la madrugada puede inducir a peregrinos pensamientos que quizá no tengan nada que ver con la realidad. Creo que a través de la información indirecta que nos proporciona wasap, o sea a través de la foto de perfil, el estado o la hora de conexión, no se puede llegar a una conclusión contundente de ningún tipo. Sólo porque tu ex esté en línea con otra persona al mismo tiempo no significa que estén en contacto entre ellos. Puede ser, efectivamente, pero no es seguro y por lo tanto no puedes llegar a ninguna conclusión determinante y mucho menos que tu pareja tiene una relación con otra persona. Hay que ser muy riguroso con uno mismo y no creer en los fantasmas que genera nuestro pensamiento. Si no manejamos bien esta información puede llevar a más de un quebradero de cabeza. Conozco casos de verdadera obsesión en comprobar si su pareja está en línea o modificaciones del estado que creen que son mensajes indirectos. Todo esto, claro está, provoca una perturbación que no nos deja enfocar nuestra vida y nuestra realidad con objetividad y honestidad.

Si te encuentras en un proceso de crisis o incluso de ruptura con tu pareja, lo mejor es no hacer caso al wasap de tu ex salvo para enviar mensaje muy concretos que antes te haya solicitado. Es decir, salvo que el sentido común te diga otra cosa, no le escribas ningún tipo de mensaje por wasap.

Unos cuantos consejos de cómo usar el wasap si has roto con tu pareja:

  • Si tu pareja te ha pedido distancia o habéis roto, no caigas en el error de bloquearla de tu wasap. Eso es, evidentemente, un acto hostil, algo agresivo que denota que estás molesto e inseguro.
  • Escríbele un mensaje sólo si antes te ha preguntado algo. No inicies tú la conversación.
  • Si te escribe, apóyate para expresar emociones con los emojis o emoticonos, que para eso están. Lee el texto antes de enviarlo y piensa si puede ser interpretado de una forma diferente de lo que quieres decir. Insisto: los emoticonos están para darle la entonación de las conversaciones orales.
  • Cuidado con lo que escribes porque quedará eternamente escrito y uno, como sabes, es esclavo de sus palabras y dueños de sus silencios.
  • Elije como imagen de perfil una foto tuya bonita, que sepas a él o ella le gusta. Un primer plano mejor.
  • Nada de poner en la imagen de perfil memes o mensajes del tipo «el tiempo todo lo cura» o una foto de un pajarito en mitad de la lluvia: lo mejor una foto tuya, para que te vea.
  • No cambies la foto cada día, a no ser que esta sea tu costumbre. No la cambies en muchas semanas. Esto también transmite seguridad.
  • Quita la opción de que vean la última vez que te conectaste. Esto hará que tampoco veas cuando tu ex se conectó. Ahorrarás en tranquilidad que ahora, quizá es lo que más necesitas.
  • No estés pendiente de las fotos que publica tu ex en sus estados. Él o ella sabrá que revisas sus perfil cada vez que lo hagas y tendrá seguro que estás pendiente. Además, puedes caer en una desesperación inútil al procesar información sesgada.
  • Y por último, evita que las conversaciones se prolonguen… Si es que vais a tratar algo importante usar el teléfono para aquello que se inventó: hablar.
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