RECUPERAR UNA RELACIÓN de pareja es un objetivo cargado de emociones, de recuerdos, de sentimientos… A veces no es fácil escaparse de éstos y centrarnos en lo que realmente debemos hacer para conseguir este propósito. Hoy te traigo una serie de consejos básicos para que puedas alcanzar un objetivo en general, y recuperar a tu pareja en particular.

Objetivos reales. Lo primero que debes tener en cuenta para conseguir cualquier objetivo son las posibilidades reales de que esto lo puedas conseguir. Puede parecer muy obvio, sin embargo, las emociones del momento en el que tomas la decisión pueden jugarte una mala pasada y que no hayas tomado con la suficiente calma y dosis de racionalidad lo que te propones. Llegar a correr una maratón, aprobar las oposiciones al cuerpo de Bomberos o recuperar a tu pareja, son metas con diferente carga emocional y trascendencia para la vida. Es muy importante que no te precipites en tomar una decisión imposible porque luego podrías frustrarte. Precisamente para eso está la psicología del coaching, para ayudarte a ser muy racional en tus objetivos y puedas de verdad llegar a cumplirlos.

No cargues demasiadas emociones positivas en tus propósitos, carga sólo las justas. Para conseguir con menor esfuerzo cualquier meta es importante que haya ciertas connotaciones positivas, de lo contrario sería difícil conseguirlo. Cuando estás en la Universidad o el colegio y tu objetivo es superar una asignatura difícil, piensas en el verano tan estupendo que pasarás sin estudiar si apruebas, y te dices a ti mismo o a ti misma lo bien que estarás en la piscina sin estar pendiente de nada. Esto es una carga positiva, dese luego; pero si tu objetivo es recuperar a tu pareja y te repites que es la persona más maravillosa del mundo, que es la única que aguanta tus manías y además la más atractiva de cuantas has conocido, quizá estés cargando de más las emociones. Piensa con rigor lo que esta persona es para ti y no alimentes con conceptos que quizá no sean verdaderos del todo.

Cruzar la meta. Cuando yo trabajaba en psicología del deporte, en piragüismo, solía recalcar lo importante que es verse a uno mismo cruzando la meta sin tener a nadie delante, en realidad decíamos “pasar la boya” (en los ríos o embalses la meta está delimitada por una línea de boyas). Esto también se puede aplicar a cualquier objetivo que uno se marque: verse, imaginarse cada día consiguiendo tu objetivo. Si has roto con tu pareja y quieres volver con ella, pregúntate si te ves a ti mismo o a ti misma cruzando la meta. No se trata de ningún tipo de magia ni poder extrasensorial, no quiero decir que las cosas ocurrirán sólo con pensarlas. Me refiero a lo importante que resulta ser lo más realista: componer mentalmente un escenario y saber que es posible que tú estés allí.

¿Siempre es bueno compartir? Es estupendo compartir entre la gente que te quiere tus objetivos más importantes. Esto vale para aprobar unas oposiciones o sacarte el carnet de conducir motos, pero quizá tus intenciones de volver con tu ex no sea algo que puedas publicar en Facebook o en Instagram, sobre todo porque podría llevar al traste con alguna estrategia.

Pequeños pasos para recorrer un largo camino. Es muy importante que el acto de recuperar a tu pareja lo entiendas como un proceso, no como algo que se hace de una sola vez sino, más bien, como una serie de etapas que debes completar. Lo habitual cuando alguien se plantea conseguir un objetivo complicado, es que no sea posible conseguirlo de una forma directa y rápida. Se trata de ir consiguiendo pequeños logros, dando pequeños pasos que van sumando. Las etapas de una ruptura de pareja en las que estructuré el Método K, tienen, precisamente este objetivo.

Fecha límite. Ningún objetivo que uno se plantee llegar a conseguir puede ocuparnos más tiempo del que nosotros consideremos conveniente. Si tu deseo es ser bombero, y te has presentado a las oposiciones durante siete años sin conseguirlo quizá tengas que cambiar de objetivo: es lo mismo recuperar a tu pareja que prepararte para correr una maratón. En este último caso la preparación sólo depende de ti y sólo está en tu mano que lleves a cabo los procesos adecuados: entrenamientos, la dieta, etcétera. De modo que sólo tú puedes modificar esto y, además, plantearte que para tal día tienes que haber sido capaz de correr diez kilómetros en menos de 45´o haber bajado de peso… Pero el tema de la pareja es diferente porque intervienen dos personas y los logros no dependen sólo de ti.

Hoja de ruta. El filósofo ilustrado Voltaire (1698 -1778) decía que una idea o un pensamiento no son del todo completos hasta que no se logran plasmar sobre papel. Esto enlaza directamente con el primer punto de este post: algo ordenado visualmente proporciona grandes dosis de rigurosidad y realismo al asunto, dándote una idea de su dificultad para conseguirlo. En mis consultas, así como en el Método K, una parte fundamental del proceso es redactar un plan de acción por escrito que luego tendrás que llevar a cabo

Cuaderno de bitácora. Recomiendo hacerlo por la mañana: 15 ó 20 cada día para reflexionar sobre tu estado de ánimo y la marcha de tus objetivos. Hazte con un cuaderno que puedas llevar a todas partes y escribe en él lo sientes, cómo se platea el día y lo que sentiste en el día anterior. Después de escribirlo, vuelve sobre los días anteriores y evalúa con rigor los cambios (positivos y negativos) sobre todo, aquellos que no hayas conseguido del todo.

La calma. Sobre todo, clama. En este Blog se ha dicho mil veces en la psicología para recuperar a tu pareja la calma tiene un papel fundamental. Ya sabes que el éxito, en cualquier acción siempre está construida de fracasos, por eso no debes perder la calma si ves que no alcanzas lo que quieres el el plazo previsto. Ten paciencia y vuelve a intentarlo con calma, con rigor, usando más tu capacidad de razonar que tus emociones.

¡Suerte!