UNA VEZ QUE has recuperado a tu pareja y tu relación se ha normalizado, es muy importante que reflexiones sobre lo ocurrido y no lances reproches ni comentarios negativos por el tiempo que no estuvisteis juntos. De lo contrario, es muy posible que tu relación se vea avocada a un nuevo fracaso.

En algunos de los casos que he tratado, cuando por fin hemos conseguido que esa persona vuelva, o al menos hemos conseguido que la relación personal se reestableciera, ha surgido un nuevo problema, algo relativamente común: los reproches.

Si tu pareja ha decidido volver contigo tras un periodo de distancia, debes analizar con todo rigor los motivos que provocaron la ruptura para intentar conocer y resolver los conflictos que os llevaron a esa situación. Recuerda que en todas las parejas, y aun en todas las relaciones humanas, hay conflictos, disputas, diferencias… No se trata de evitarlas, porque es algo imposible; se trata más bien de encontrar herramientas para solucionar esos conflictos. Precisamente ahí es donde se mide la resistencia de una pareja: en su capacidad de encontrar soluciones a los problemas de todos los días.

Si una vez rompisteis la relación seguramente fue porque no supisteis resolver esos problemas. Saber resolver conflictos a tiempo es algo muy importante, por eso siempre reservo un tiempo en mis sesiones de psicología del coaching en tratar ese asunto tan importante.

De modo que si recientemente te has reconciliado con tu pareja, es importante no criticar ni reclamar absolutamente nada del pasado. Es posible que tu pareja se viera con otra persona o incluso que iniciara una corta relación con compañero de trabajo o alguien que supo aprovechar el momento. Sea lo que sea, si has decidido regresar, no reproches nada de lo ocurrido mientras no fuisteis pareja. Simplemente, olvida y perdona. Agradece de corazón su esfuerzo y no caigas en el error de creer que por el mero hecho de haber regresado contigo ya está todo solucionado, porque seguramente no lo esté.

Es el momento de que trabajéis juntos para que no os vuelva a ocurrir. Ahora comienza un periodo de diálogo y de reconocimiento. Pregúntale a tu pareja qué sintió cuando hubo aquel problema o aquella discusión y trata de encontrar lo que se hizo mal en aquel momento. En otras palabras, se trata de pasar muchas horas con ella o con él intentando descubrir dónde están las goteras en el tejado de vuestra vida en común. Por supuesto, también tienes que perdonar, como digo, si es que en esa etapa tu pareja estuvo saliendo con otro o con otra. Perdonar es una tarea nada fácil pero muy gratificante, que aporta más beneficios al que perdona que al perdonado.

Debes de actuar como si ninguno de los dos hubiera cometido ninguna falta, casi como iniciando de nuevo la relación. Después, poco a poco, puedes ir hablando del pasado y de dónde crees que te confundiste. Habla de cosas sencillas y agradables, sin forzar la situación. No trates de volver enseguida a lo que hubo entre vosotros, ten calma y escucha a tu pareja. También es importe que esta etapa evites explicarle lo mal que lo pasaste mientras no te respondía al teléfono o salía con esa otra persona porque puede ser interpretado como una especie de ataque, y lo normal es que se defienda con reproches, lo que podría conducir a una nueva crisis de pareja.

Todo esto hará que tu pareja piense muchas cosas agradables acerca de ti y tengas más posibilidades de éxito. Pero recuerda: no te precipites.

¡Suerte!

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