LAS PERSONAS con las que he trabajado para recuperar a tu ex, me dicen en numerosas ocasiones que han puesto en marcha la estrategia del “contacto cero”. Al parecer hay algunos libros electrónicos, entradas en blogs y comentarios en Internet que se basan exclusivamente en esta estrategia. Pero ¿es efectiva? ¿Funciona realmente el contacto cero? ¿Cómo debes aplicarla?

El valor es lo que le importas a tu pareja

Recordemos que recuperar una pareja supone realmente, recuperar una confianza y un valor perdidos, entendiendo “valor” aquí con el sentido de “lo que somos estimados” por la otra persona. Con otras palabras, el valor es lo que le importamos al otro. De esta forma, si has estado bombardeando sin descanso durante semanas a tu pareja para que vuelva contigo diciéndole que has cambiado, que no volverá a ocurrir, que fuimos muy felices, etcétera; y de repente no dices ni haces nada, lógicamente este silencio llamará la atención de tu pareja, y esto ya añade algo a tu valor. Tu ex puede pensar que te has aburrido o que has conocido a alguien; puede imaginar que estás enfermo o incluso algo peor si tu estado era de desesperación absoluta. También puede pensar que por fin te has dado cuenta de la situación y que has decidido tomar tu propio camino.

En todo caso el silencio provocará “algo” distinto en tu pareja, un proceso cognitivo que le hará pensar de otra forma. En el Método K, mi guía para recuperar a tu ex, al contacto cero la llamo el cortafuegos. Lo que pretendemos o mejor dicho, lo que nos gustaría que ocurriera con esa práctica es que tu valor (la estima que te tiene) aumente un poco o al menos no se deteriore aún más. Sin embargo, creer que contacto cero siempre funciona o que es suficiente para que tu ex vuelva, o que se puede aplicar en todos los casos, es como creer que todos los dolores se remedian tomando la misma dosis de aspirina.

Por favor, sentido común

Hace un par de años me llamó un hombre diciéndome que había estado aplicando el contacto cero con la ruptura de su esposa, pero que al parecer había conseguido un efecto contrario porque ella estaba ahora mucho más molesta y enfadada con él que cuando rompieron. Tras las tres semanas de silencio que obligaba el “libro” que había comprado por Internet las cosas se habían puesto peor y ahora incluso su pareja le había bloqueado en Facebook y en Whattsapp. Durante la consulta añadió algo que me llamó la atención: “cómo yo no le contestaba al teléfono…”. “¿O sea que ella te llamaba -le pregunté- y tú no le respondías al teléfono? ¿Por qué?”. El hombre encogió los hombros y contesto tranquilamente que estaba aplicando el “contacto cero”, es decir, nada de comunicación en absoluto como indicaba el libro. Me quedé asombrado aunque después descubrí que el estado emocional de esa persona le impedía ver las cosas de otro modo.

Creo que por mero y sencillo sentido común, si la persona que quieres recuperar como pareja te está llamando o mandando algún mensaje, lo normal es que le contestes con cortesía… ¡por sentido común! Este hombre había pensado que sin hablar con ella durante las tres semanas se produciría un efecto imán de la que su pareja no podría librarse, sin darse cuenta que no se trata de una fórmula mágica. Se trata de comunicarse sin transmitir emociones. Es decir, puedes hablar con tu ex pero nada de decirle que la echas de menos, que estás triste o que sueñas cada noche con ella. No transmitir emociones pero tampoco hay que comunicarse de una forma hostil. En mis consultas siempre trabajamos en role-play (una herramienta de la psicología del coaching para ensayar situaciones) para buscar frases y situaciones de comunicación no emotiva.

En todo caso, hay personas que necesitan tres semanas de silencio, otras dos meses y otras con unos días es suficiente. Debemos entender que cada caso, cada persona y cada momento son diferentes. Hay situaciones muy complicadas en las que la gente ha hecho de todo por llamar la atención: desde enviar bombones a colocar una pancarta gigante delante de la ventana de ella “Yo te quiero más que él”. Hay parejas que se rompen por falta de diálogo y otras por falta de confianza, y en cada una de ellas hay que aplicar una fórmula y una estrategia distinta.

Por eso, mi opinión es que no nos dejemos llevar por fórmulas magistrales y que confiemos en un profesional que evalúe nuestro caso personalmente y diseñe un camino a seguir para que nuestro objeto se cumpla. Al igual que cada persona necesita una dosis y un medicamento diferente, aun para tratar la misma enfermedad, en la forma de recuperar a tu pareja ocurre lo mismo. ¡Sentido común!

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