CUANDO NOS CREEMOS culpables de algo, nos vemos en la obligación de limpiar nuestros actos: nos sentimos como si tuviéramos que pagar una deuda; de hecho, del latín se puede traducir debita como culpa. Es el caso de mucha gente que acude a mi consulta porque quiere recuperar su pareja tras una infidelidad. Es posible que hayas cometido errores en tu relación y ahora quieras expiar la culpa con penitencias que tu mismo o tú misma te impones. Sin embargo, esto no te llevará a nada positivo.

En el Método K se dedica toda una sección a la culpa, un sentimiento de origen judeocristiano muy arraigado en la cultura occidental. Es posible que, efectivamente, hayas cometido errores de los que ahora te arrepientes, pero el hecho de querer pagar esa deuda, de expiar esa culpa imponiéndote castigos o rebajando tu dignidad frente a tu pareja, no te ayudará a recuperarla. En mis consultas veo este problema continuamente: personas que se sienten culpables por determinadas acciones y que tratan de pagar esa culpa con acciones o pensamientos negativos del tipo “no merezco nada”

Es evidente que una infidelidad es causa suficiente como para abandonar una relación. Sin embargo, no puedes presentarte ante tu pareja diciéndole que harías cualquier cosa para que te perdone, simplemente porque tu sentido del decoro habrá caído del todo y dejarás de ser atractivo. Piensa que la base de toda relación humana es la confianza y que, además, en una pareja es necesario el equilibrio. Si te has confundido en el algo basta con reconocerlo y reconocer además que has aprendido del error, pero nada más. Realmente no se puede hacer nada mas. La culpa es algo que siempre está relacionado con el pasado, con algo que quedó atrás en el tiempo y que no podemos ya rectificar. Lo único (y no es poco) que podemos hacer es aprender de nuestros errores y mirar al frente con la cabeza alta, reconociendo que errrare humamum est.

Sé optimista y no caigas en la angustia que la culpa produce: la clave es vivir en positivo. Olvídate de cualquier penitencia y asegúrate de que no estás tratando de recuperar a tu pareja por la única razón de enmendar un error del pasado. No te engañes a ti mismo y si vuelves que sea por amor, sólo porque crees estar enamorado o enamorado y porque crees tener un proyecto de vida en común con esa persona.