LA SEGUNDA TOXINA, de las cuatro capaces de terminar con una relación de pareja, tiene que ver con el desprecio y el sarcasmo. Efectivamente, una de las mejores actitudes para conservar una relación es apreciar y valorar las propuestas o ideas de nuestra pareja por muy descabelladas o estúpidas que nos parezcan.

Si tu marido (o tu novia, es lo mismo) te pide viajar un fin de semana a Ibiza a contemplar la puesta de sol —dicen que son las más bellas puestas de sol de todo el Mediterráneo—, no lo tengas por algo de poca importancia, si te lo pide, es porque para tu pareja no lo es. Quizá puedas pensar que un fin de semana en Ibiza (salvo que vivas en Baleares), saldrá caro y e incómodo para una estancia de sólo dos dias. Éstos pueden ser argumentos razonables y suficiente como para hacer cambiar de opinión a tu pareja. Puedes añadir, además, que las puestas de sol de tu pueblo —mucho más cerca de vuestra casa— también son bonitas. Si tu pareja lo admite y así queda contenta con un explicación, asunto concluido: tendrás que llevarla a tu pueblo a pasar ese fin de semana; pero si no es así, no puedes dejar de prestarle atención. Hay que hacer en la medida de los posible, lo que te pide. Piensa que puede ser una buena ocasión para conoceros más, acercaros y tratar de comprender por qué quiere ir precisamente a Ibiza. Seguro que tú ya sabes que tu pareja pasó unas estupendas vacaciones allí antes de conocerte, pero no estaría de más que te cuente qué sintió y por qué quiere volver. Sería un gran error ningunear su propuesta, o peor aún, hacer chistes, menospreciándola con sarcasmos o burlas. Puede parecerte un chiste, pero seguro que para tu pareja no lo es. Piensa que de vez en cuando, también tú tienes ese tipo de ideas y que te gusta que sean tratadas con respeto.

En resumen, diría que para mantener sana nuestra pareja, y evitar en lo posible la ruptura, o una crisis, hay que hacer hay que toma en serio sus pretensiones e ideas sin entrar a valorarlas demasiado. Si tu pareja te pide algo, y está en tu mano ayudar a que se materialice, no dudes en complacerla. Será una garantía de futuro.