SI HAS DECIDIDO intentar recuperar a tu pareja después de una ruptura, entonces necesitas un plan de acción. Una serie de actuaciones planificadas con calma y orden para recuperar ese amor, que deben materializarse en una hoja de ruta en la que vengan marcados los tiempos y las acciones necesarias para conseguirlo.

Recuerda que se trata de arreglar, de enmendar algo que está roto, para lo cuál es necesario conocer por dónde se rompió o en su caso qué provocó la distancia. Es como reparar un pinchazo en un neumático. Lo principal es localizar la espina, el clavo o lo que sea que provocó la avería; después será necesario extraerlo y comprobar que el neumático aún puede funcionar si aplicamos un parche en esa parte agujereada.

Por lo tanto, la primera acción de tu estrategia debe consistir en un análisis de los motivos que provocaron la ruptura. Es muy importante que seas honesto en esta tarea y no te dejes llevar por las emociones o los recuerdos. Si crees que hiciste algo mal, reconócelo sin más, pero sin caer en las consecuencias de la culpa.  Este análisis lo puedes hacer tú sólo o tu misma, aunque si cuentas con el apoyo Método K tendrás más posibilidades de conseguirlo.

La mayoría de las rupturas se producen porque hay una falta de confianza, de modo que el comienzo debe ser analizar dónde y por qué la confianza se rompe en tu relación sentimental. Pero no se trata del análisis que puedas hacer en un rato, mientras tomas un café. No. Para que estrategia tenga fundamento debe ser algo mucho más meditado.

En todos los casos se trata de que expliques a tu ex lo ocurrido. Esto sería la segunda parte de tu estrategia: que te acerques a ella o a él para explicarle lo que siente y lo que te llevó a cometer aquéllos errores. Si las comunicaciones están cortadas, si te tiene tu whatsapp bloqueado y tus redes sociales cerradas, va ser un poco más difícil, pero no imposible. Siempre tienes la posibilidad de recurrir a un texto escrito, o un video o un mensaje de voz. En todo caso que sea algo creativo y personal como una carta manuscrita, donde puedas llamar su atención.

Sólo con esto, posiblemente tu pareja no quiera regresar. Dale un tiempo y aplica el contacto cero, o como yo lo llamo: el cortafuegos.

La tercera parte de tu estrategia tiene  que ver con la imagen que proyectas a los demás. De esto trata un capítulo del Método K. Se trata de no ir por el mundo anunciando tu desgracia y como si fueras un pajarito mojado en mitad de la ciudad.

No se trata de que te culpes de todo lo ocurrido simplemente para que olvide el enfado; se trata de que te organices y pienses de verdad qué ha provocado la situación: si ha sido la primera vez o si ya habíais tenido discusiones por el mismo asunto, y qué puedes hacer de verdad para que las aguas vuelvan a su cauce.

Es importante que no intentes acercarte físicamente a tu pareja si no ves un interés inequívoco por su parte. De momento, es mejor trazar un plan para que al principio sólo volváis a ser amigo, es decir, para que vuelva a confiar en ti. Piensa muy bien qué le vas a decir cuando puedas comunicarte y si consigues una cita piensa todo con calma: desde la ropa que llevarás, hasta la última de las palabras que vas a pronunciar y, sobre todo, no te precipites; deja que sea ella quién tome la iniciativa.

¡Suerte!

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